Exámenes AIAM 27 de julio 2025

Estudiantes de AIAM demuestran espíritu y crecimiento en examen de promoción de Dux Ryu NINJUTSU

La tensión flotaba en el aire desde temprano. El tatami se llenó de pasos firmes, respiraciones controladas y miradas decididas. En el corazón de la AIAM Central, estudiantes de distintas edades y niveles se reunieron el pasado 27 de julio de 2025 para afrontar el examen de promoción, un de momento importante en su camino marcial. Este domingo no fue solo una evaluación técnica, sino una prueba de carácter, disciplina y evolución personal.

Concentración absoluta. Cada movimiento ejecutado con intención. El examen abarcó desde técnicas básicas y katas, hasta combate, rompimientos y situaciones de autoprotección. La precisión, potencia y equilibrio de cada participante hablaron del trabajo constante que hay detrás de una cinta.

Observación de técnicas y desempeño: testimonios

Alumnos como Karen Arias, psicóloga y docente, destacaron por su enfoque mental y corporal. 

Los exámenes son el ritmo más cercano que tendremos en una situación de peligro, por lo que debo estar atenta y ser fuerte”, expresó tras obtener su cinturón morado. Para ella, “este cambio se siente bastante bien… es un paso más a negra. Eso sí, vas adquiriendo responsabilidades, pero es muy satisfactorio ver el progreso”.

Otra estudiante, Marisol, que pasó de naranja a verde, compartió:

Cuando estaba ahí, algo que me motivaba era que mi mamá y mi hermano estaban ahí. Quería que vieran que podía hacer las cosas. Me motivaba escuchar que todos estaban echándome porras. Tenía gente que quería a mi lado.

El cambio se siente como un alivio de una presión que tenía desde hace un mes. Me sentí feliz de que ya había terminado y de empezar una nueva etapa. Mi siguiente objetivo es llegar a cinta azul antes de que acabe el año o a principios del que sigue. Algo que me gustó mucho fue que ya casi no me corrigieron cosas.

La perspectiva de los examinadores

Los sensei observaron con atención. Cada gesto, cada respiración, cada decisión técnica era evaluada con rigor pero también con una mirada formativa y profunda.

Sensei César Govea Rodríguez “Oso”, C.N. 4° Dan Ninjutsu y consultor normativo en el área de TI, expresó:

El criterio principal que se busca o examina en los alumnos es la disposición y el compromiso. Más allá de la habilidad física inicial, lo que yo realmente evalúo es la voluntad del alumno para aprender, para esforzarse y para ser constante en su entrenamiento.

Los valores y actitudes que se espera ver en los alumnos van de la mano con la filosofía de las artes marciales: Respeto hacia los instructores, compañeros, reglas y la disciplina misma. Disciplina demostrada a través de la constancia, la puntualidad y el seguimiento de indicaciones. Perseverancia para no rendirse ante las dificultades. Humildad para reconocer que siempre hay algo nuevo que aprender. Integridad dentro y fuera de la academia. Autocontrol para manejar emociones y reacciones, especialmente en situaciones de tensión. Actitud positiva para enfrentar cada entrenamiento con optimismo y ganas de mejorar.

Ver a los alumnos cambiar es el verdadero propósito de nuestra labor como instructores. No solo se trata del cambio de cinta, que simboliza el avance técnico y la dedicación. Significa mucho más: ver el desarrollo de la fuerza física y mental; observar cómo un alumno se vuelve más fuerte, ágil y resistente; cómo desarrolla una mayor confianza y una resiliencia inquebrantable.

La transformación en actitud es especialmente gratificante: alguien que llega con timidez, inseguridad o impulsividad y se convierte en una persona más centrada, respetuosa y disciplinada. Ver que aplican los valores del dojo en su vida diaria, en sus familias, escuelas o trabajos, es la validación de que el camino de las artes marciales es una poderosa herramienta de formación integral.

Sensei Antonio González “Neji”, instructor de artes marciales, habló sobre su visión como guía:

Lo que buscamos es actitud y enfoque correcto. Ver respeto y voluntad para continuar.

Cada examen es un orgullo, pero también un recordatorio de que debo seguir estudiando y capacitándome para llevarlos por el camino correcto. Cada grado no es un trofeo, es un aumento de responsabilidades. Ganar y honrar el grado, siempre.

Sensei Alejandro Díaz “Hogo”, cinturón negro 5° Dan DR Ninjutsu, compartió su reflexión profunda:

El criterio principal que buscamos es el avance personal del alumno. Sí, tomamos en cuenta el desempeño práctico y técnico, pero sobre todo, cómo ese alumno ha avanzado con respecto a su yo anterior. Cómo el sistema ha sido acoplado a su persona. También es fundamental la actitud con la que presentan su evaluación: la energía física y mental, la intención mostrada en cada movimiento.

Buscamos la voluntad de vencer obstáculos, sean físicos o emocionales: cansancio, lesiones, nervios, estrés o miedo. También fomentamos la empatía con los compañeros, ayudar sin egoísmos ni protagonismos, y una humildad constante: mantenerse con los pies en la tierra, sabiendo que más conocimiento implica más responsabilidad. Motivarse y motivar a otros, aceptar el conocimiento de todas las personas.

Es muy emotivo ver el avance de cada alumno. Saber que te brindan la confianza de poner en tus manos su salud, emociones y aprendizaje. Cuando ves que un alumno trasciende un límite, es una sensación de orgullo. Sabes que dejaste un granito de arena en alguien que ahora es mejor persona.

La atmósfera y el apoyo de la comunidad

La presencia de padres, hermanos, amigos y compañeros llenó el lugar de energía positiva. Cada técnica aplaudida, cada saludo respetuoso, cada grito de aliento fue un recordatorio de que el dojo es más que un lugar de entrenamiento: es una comunidad.

Ese día, 27 de julio de 2025, la AAIAM Central no fue solo un centro de evaluación, sino un espacio de celebración colectiva, donde la superación individual fue abrazada por el calor de un grupo que comparte los mismos valores.

El examen no fue una meta, sino una estación más en un camino largo y lleno de aprendizajes. Para los estudiantes que ascendieron de grado, ¡felicidades! comienza ahora una etapa de mayor responsabilidad, nuevos desafíos y más profundo entendimiento.

Los sensei lo dejaron claro: más allá del nivel técnico, lo esencial es el crecimiento humano. Y eso solo se logra con constancia, humildad y voluntad.

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